jueves, 20 de junio de 2013

DAWN OF THE DEAD (1978)

DAWN OF THE DEAD (1978)

DIRIGIDO: GEORGE A ROMERO

MÚSICA Y MONTAJE: DARIO ARGENTO

TÍTULOS:

ZOMBIE (SPAIN) 

EL AMANECER DE LOS MUERTOS (ARGENTINA)

EL AMANECER DE LOS MUERTOS VIVIENTES ( MÉXICO)



Normalmente no me gusta contar mucho acerca de la película pues ,solo pongo cosas que sean interesantes acerca del principio de esta, lo que veremos son humanos sobreviviendo ante la plaga zombie en un centro comercial , entre los sobrevivientes podremos destacar un piloto una estrella famosa y soldados de la swat, las circunstancias los reúnen para escapar de la plaga zombie, de hay en adelante buscan un refugio lo que es un centro comercial, excelente idea la de George que las cosas suceden en un lugar donde uno menos lo espera, esta película tiene de todo escenas gore, excelente ambientación se nota excelente trabajo que hicieron los dos genios del cine de terror                (Romero y Argento)





La idea de escribir el guion fue cuando Romero visito un amigo en un centro comercial donde el hay trabajaba, el le dijo en broma quien seria capaz de vivir en un centro comercial y afrontar el apocalipsis , pues bueno a el le sonó la idea y fue cuando creo esta excelente película no se arrepentirán ademas también aparece otro de los grandes del cine de terror lo que es Tom Savini, actuando como un motorista rebelde que invade el centro comercial, bueno pero el también es el causante de hacer el remake de la película  no puedo contar mucho pero es excelente esta película que la disfruten.





Como todos sin duda saben, El amanecer de los muertos fue la primera secuela de La noche de los muertos vivientes (1968), y en ella George Romero continúa su metáfora de los zombis que enmascaran los conflictos del hombre moderno. Para el director, sin embargo, esta película no fue el paso natural a dar en su carrera, sino más bien una necesidad: el fracaso de proyectos anteriores, como The Crazies (1973) o la excelente Martin (1976) hizo que los estudios le dieran la espalda al que había sido uno de los jóvenes cineastas más prometedores del panorama de entonces. La salvación vino de Europa, cuando el director italiano Dario Argento ofreció a Romero la posibilidad de financiar una película, siempre y cuando dicha cinta fuera una continuación de su primer éxito.



Lejos de continuar la historia de aquella solitaria cabaña, George Romero traslada la acción a un nivel mucho más global y épico, en un mundo tomado por los muertos vivientes que ya es presa del caos y la desesperación. En este sentido, el primer cuadro de la película ya es toda una declaración de intenciones por parte de su creador: la protagonista, Francine, nos es mostrada teniendo una pesadilla mientras duerme con la cabeza apoyada en una pared de rojo intenso que domina por completo el encuadre. Cuando despierta, se da cuenta de que la auténtica pesadilla no ha hecho sino comenzar: la joven se encuentra en un estudio de televisión presa del pánico, donde periodistas, tertulianos e investigadores luchan por encontrar una explicación al hecho indiscutible de que los muertos están volviendo a la vida para alimentarse de los vivos. Al mismo tiempo se nos presenta la faena de un grupo de policías que debe tomar por asalto una barriada marginal donde los algunos vivos han decidido encerrarse con sus familiares "reanimados", a quienes no han tenido el valor de despachar. Luego de la masacre que han de perpetrar en el sitio (la imagen de los zombis devorando a aquellos desgraciados que han cometido el error de atrincherarse con ellos es una de las más poderosas de todo el metraje), dos de los agentes, Peter y Roger deciden que eso de quedarse batallando a los muertos no es una buena idea después de todo, así que deciden escapar con un piloto de helicóptero llamado Steve, quien resulta ser el novio de Francie. Aquí las dos historias se unen, y los cuatro personajes deben enfrentar un destino común.
El estado de sitio típico de las películas de Romero viene después, cuando Steve, Francie, Roger y Peter llegan a un centro comercial abandonado y deciden detenerse para buscar provisiones. Sin embargo, una vez allí se dan cuenta de que el lugar les ofrece todo lo que ellos pueden necesitar, por lo que deciden quedarse. Entre los cuatro clausuran los niveles superiores del lugar, convirtiéndolos en la mayor fantasía de la felicidad burguesa, mientras las hordas de no-muertos se aglomeran en los niveles inferiores. A través de esta situación, Romero construye una grandiosa metáfora del consumismo, la represión de las masas y la desigualdad de las clases. El resto es bastante predecible: adormecidos por la comodidad de su nueva e inexpugnable fortaleza, los cuatro protagonistas comienzan poco a poco a perder la cohesión del grupo y a descuidar su estado de eterna vigilancia.
Lo interesante de las películas de George Romero, y aquello que las diferencia de todas las demás encarnaciones de muertos vivientes que se han llevado a la pantalla, es que sus historias nunca tratan de la lucha entre los humanos y los zombis. De hecho, a pesar de que hasta el momento ha repetido en toda su tetralogía el esquema de los personajes en estado de sitio, la verdad es que el conflicto siempre es entre los humanos "vivos". Los muertos son sólo el trasfondo, el elemento catalizador de la trama. De hecho, quizás lo más significativo de El amanecer de los muertos(y que su muy bueno aunque inferior remake no quiso o no supo hacer) es que el clímax del conflicto que causa el abandono de la fortaleza doméstica del centro comercial es una situación creada deliberadamente no por los zombis, sino por los humanos, representados aquí en la forma de una banda de forajidos saqueadores, entre los que se cuenta un Tom Savini que se divierte como nunca.




Otra cosa interesante acá es el tratamiento que se da al único personaje femenino de la cinta: Francine. A lo largo de la tetralogía, Romero muestra una evolución más que evidente del rol de las mujeres dentro de la trama. Si la Barbara de La noche de los muertos vivientes era una idenfensa catatónica que dependía para todo de los hombres que la rodeaban, Francine es una mujer de armas tomar que no deja que su avanzado embarazo sea la excusa para que la dejen atrás. Ante la voluntad dominante de los tres hombres que la acompañan, Francine exige ser tomada en cuenta para las decisiones importantes, así como ser instruida en el manejo de armas y del helicóptero (por si acaso). Y de hecho, su personaje es vital para el momento final de la película. Algunas afirman que esta evolución de las féminas en el cine romeriano puede deberse a un intento de reflejar la visión de la mujer a lo largo de estas épocas, y ciertamente no faltan razones para asegurarlo, porque la cinta hace un avance en su contenido alegórico con respecto a la original sólo comparable a su mejoras técnicas, fruto, como se sabe, de los esfuerzos de un hombre a quien todos conocemos.
Dice la leyenda cinéfila que cuando Romero supo que dirigiría esta secuela, lo primero que hizo fue llamar a su amigo Tom Savini y decirle: "empieza a idear maneras interesantes de matar gente". Savini, que se había quedado con las ganas de participar en la película anterior por haber sido empaquetado a Vietnam, parece desquitarse aquí a gusto, porque la cantidad de decapitaciones, mutilaciones, desgarramientos y demás es francamente liberal, a falta de un mejor término. Aún así, el presupuesto de El amanecer de los muertos seguía siendo bajo, y como resultado, el maquillaje de los zombis hoy en día resulta bastante risible y básico: una pequeña capa de pintura facial de color azul. Sin embargo, lo genial de este trabajo es que Savini y Romero han sabido compensar dicha falta dotando a sus muertos de una personalidad que ninguna otra película ha sabido reproducir. A través de detalles "personalizados" como la vestimenta o algunos instrumentos, Romero y Savini hacen que sus criaturas no sean simplemente monstruos, sino auténticos personajes. La zombi enfermera, el empleado de gasolinera, los niños zombis o el zombi Hare-Krishna (mi favorito y cuya imagen encabeza esta crítica) no son simplemente caprichos o guiños al espectador, sino una manera de recordarnos que estos cadáveres ambulantes fueron una vez humanos. Estos son muertos que se quedan en tu mente mucho después de que desaparecen. Ninguno de los zombis de la nueva versión tiene ese poder sobre el público, y ni que decir que ninguna otra cinta de cadáveres antropófagos nos muestra de manera tan contundente el reverso siniestro de nuestro mundo y nuestra sociedad.
Dario Argento retuvo los derechos de El amanecer de los muertos para todos los países europeos de habla no-inglesa, donde la película pasó a llamarse Zombi. Asimismo, el director italiano retocó el metraje cambiando el trabajo de edición y cambiando la banda sonora original por la del grupo de rock "Goblin", uno de sus fetiches. Al año siguiente, su protegido Lucio Fulci dirigiría una "secuela" mientras Romero se seguía ganando la vida con otras producciones. George retomaría la saga poco después con la verdadera secuela, El día de los muertos (1985). Hoy por hoy, esta segunda parte sigue siendo el referente a seguir de todo el cine de muertos vivientes, la mayor y más completa recreación del Apocalipsis por parte de un director que sigue empeñado en fustigar al mundo moderno a través del enfrentamiento con el horror. Cada vez que la veo, las mismas tres palabras vienen a mi mente: puta obra maestra.


GRACIAS POR LA OPINION DE 














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